Siglo III

El Imperio Romano se vio envuelto en acentuada crisis y convulsiones, preludiándose mucho la futura sociedad feudal europea. Los 28 emperadores que se sucedieron fueron accediendo al poder mediante conspiraciones y asesinatos. Importantes regiones del vasto Imperio iniciaron la secesión, siendo ejemplos de ello la Galia en Occidente y Palmira en Oriente.

Fue el emperador Aureliano (270-275) quien detuvo la crisis separatista en el año 274, restaurando la unidad imperial. Finalmente, fue Diocleciano (284-305) quien trató de descentralizar el Imperio mediante el establecimiento o institucionalización de la Tetrarquía. Y mientras todo esto ocurría, los pueblos godos fueron penetrando hasta los Balcanes, asolando Grecia y estableciendo un reino en el noreste europeo.

Véase también en el siglo III la correspondiente historia del cristianismo, cada vez más común al Imperio, aunque no lo percibieran así todos los contemporáneos, afianzándose la Iglesia en medio de persecuciones y dificultades de todo tipo. Y lo mismo véase también la universalidad de la historia en todos los lugares del mundo o sin ceñirnos al Mediterráneo y las tierras bañadas por sus aguas.

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