Arte y Fotos

“Amasó un sueño”, y lo hizo realidad (por A. Graciela Pastrana)

Tomado de 365 Días de Valentía Moral

 

Es posible que mientras hacía el pan y cantaba al mismo tiempo, se imaginara en el escenario de un teatro, interpretando sus canciones, frente a un grupo de espectadores.

Sin duda alguna, el pan que salía de sus hornos, era más que exquisito, pues era elaborado con el Amor, y los Sentimientos que brotaban, a la par, de la potente y espectacular voz del panadero; emociones que seguramente, alimentaban el alma de los comensales.

Presentamos aquí al talentoso cantante de ópera, Martin Hurkens, un humilde panadero del Sur de Holanda, cuya vida cambió radicalmente, tras su triunfo en el programa holandés, “Holandés Got Talent”, 2010.

Martin, nació en Holanda, en 1953. Durante 32 años, se dedicó a su oficio de panadero. En medio de circunstancias económicas difíciles que atravesaba Europa, y que afectaban lógicamente, también a Holanda, Martin Hurkens, se atrevió a intentar concretar aquel sueño, que lo había acompañado durante tanto tiempo, mientras hacía el pan: Cantar.

Fue así que en el año 2010, se presentó, participó, y ganó en el popular concurso de talentos de su país.

Cabe destacar, que la solidaridad de sus compañeros de trabajo, fue literalmente impresionante, ya que una vez superada la primera prueba, entre todos alquilaron buses, para que los transportaran de la provincia a la ciudad, y de esta manera, poder brindarle a Martin, todo su apoyo. Ello habla de las simpatías que el panadero despierta.

Su primera aparición fue la de un hombre sencillo, vestido con jeans y saco azul, sin aspavientos, algo nervioso, y no hay forma de imaginarse lo que saldrá, instantes más tarde, de las cuerdas vocales del corpulento cantante.

Martin impresionó a todos con su interpretación emotiva, auténtica, de la famosa pieza de ópera, Nessum Dorma. Luego cantó otras arias de óperas distintas, hasta que llego, el día de la gran final.

A partir de su triunfo, Hurkens no ha parado. Se convirtió en un profesional de primera línea, que constantemente actúa por el mundo.

Holanda, su país natal, fue el que le abrió la puerta de entrada. Después, Alemania, Turquía, Italia, España, Francia, América y hasta China, lo han invitado para disfrutar de su maravillosa voz.

Muchos clientes estarán echando de menos, el pan de Martin, el panadero que les alimentaba “el alma”, además del estómago.

Pero Martin, no olvida sus orígenes… De ahí, que en más de una ocasión, ha cantado en plena vía, incluso durante el duro invierno, colocando un sombrero al frente, y haciéndose pasar por un humilde cantante de la calle, que vive de las monedas de los transeúntes.

Lo hace para aquellos que no pueden permitirse el acceso a los teatros y salas donde el usualmente se presenta.

Martin Hurkens, es un digno representante de las personas que ejercen la Valentía Moral, ¡y hacen la diferencia!

Se atrevió a soñar, y a sus 57 años de edad, se atrevió también, a concretar ese sueño. ¡Y lo logro! Pudo compartir públicamente su talento.

El cantante de ópera holandés, inspira a otros, con su propia experiencia de vida.

Es una invitación tácita a que otros se arriesguen como lo hizo él, y comiencen, a lo mejor, una nueva vida, mostrándoles con su ejemplo, que ¡es posible lograr los sueños, si realmente se lo proponen!

En la vida… todo es cuestión de elección, y decisión.

 

CABALGAR

   Según el diccionario de la RAE, dicho de manera abreviada y un tanto elaborada, cabalga sobre todo quien monta a caballo; o en un sentido amplio es algo o alguien que está sobre algo o sobre alguien. También montar tiene varios significados (en los que ahora no entramos aquí).

 

Cabalgar sobre la mar (de Rafael Alberti)

 ¡Quién cabalgara el caballo
de espuma azul de la mar!


De un salto
¡quién cabalgara la mar!


¡Viento, arráncame la ropa!
¡Tírala, viento, a la mar!


De un salto,
quiero cabalgar la mar.

¡Amárrame a los cabellos,
crin de los vientos del mar!

De un salto,
quiero ganarme la mar.

 

HABER

   Cuando se usa como impersonal, de este verbo podemos emplear sólo la tercera persona del singular; y cuando se utiliza como verbo auxiliar, acompaña siempre a otro verbo en participio. También viene a ser un verbo sinónimo de tener y así se utiliza en contabilidad, haciendo constar por separado el debe y el haber. En todo caso, se trata de un verbo del que podríamos expresarnos desde muchos contenidos y matices, sobre todo por su uso muy literario y en el habla de los humanos, incluida la poesía. He aquí tres ejemplos:
   Si lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas (Rabindranath Tagore).

 

Nadie camina en esta vida sin haber pisado en falso,
nadie recoge rosas sin sentir sus espinas,
nadie siente amor sin probar dolor.
Vale más fracasar por intentar un triunfo,
que dejar de triunfar por temor a un fracaso.
Lucha por lo que quieres y ama de verdad la vida…
no te atormentes por el pasado que ya pasó,
no te lamentes por el futuro que aún no ha llegado,
vive el presente y hazlo tan hermoso que merezca ser recordado…

 

Podrá no haber poetas; pero siempre habrá poesía

 

No digáis que, agotado su tesoro,
de asuntos falta, enmudeció la lira;
podrá no haber poetas; pero siempre
habrá poesía.
Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas,
mientras el sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista,
mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías,
mientras haya en el mundo primavera,
¡habrá poesía!
Mientras la ciencia a descubrir no alcance
las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista,
mientras la humanidad siempre avanzando
no sepa a dó camina,
mientras haya un misterio para el hombre,
¡habrá poesía!
Mientras se sienta que se ríe el alma,
sin que los labios rían;
mientras se llore, sin que el llanto acuda
a nublar la pupila;
mientras el corazón y la cabeza
batallando prosigan,
mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡habrá poesía!
Mientras haya unos ojos que reflejen
los ojos que los miran,
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira,
mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas,
mientras exista una mujer hermosa,
¡habrá poesía!

Gustavo Adolfo Bécquer. Rima IV

 

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